¡Qué extraño animal es el hombre! Nunca está en lo que tiene delante. Nos acaricia sin que sepamos por qué y no cuando le acariciamos más, y cuando más a él nos rendimos nos rechaza o nos castiga. No hay modo de saber lo que quiere, si es que lo sabe él mismo. Siempre parece estar en otra cosa que en lo que está, y ni mira a lo que mira.
Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices
por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino.
Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar,
mas otras apenas vemos entre un paso y otro.
A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.
Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos.
El primero que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá,
que nos muestra lo que es la vida.
Después vienen los amigos hermanos,
con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros.
Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.
Mas el destino nos presenta a otros amigos,
los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino.
A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón.
Son sinceros, son verdaderos.
Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz.
Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón
y entonces es llamado un amigo enamorado.
Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies.
Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo,
tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas.
Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro,
durante el tiempo que estamos cerca.
Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes,
aquellos que están en la punta de las ramas
y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra.
El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas,
algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones.
Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca,
alimentando nuestra raíz con alegría.
Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.
Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad.
Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única.
Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.
Habrá los que se llevarán mucho,
pero no habrán de los que no nos dejarán nada.
Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida
y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.
Jorge Luis Borges
Este año, os propongo una especie de juego: ya que en este mundo maravilloso de los blogs he ido construyendo varias casitas, y dado que en algunos he decidido cerrar los comentarios, esta vez os propongo un paseo ( ya sé que el tiempo es oro, y más en estas fechas) por cada uno de ellos .
Si te animas, solo tienes que picar la imagen de la puerta y entrar en otro espacio , en otro lugar que te llevará a eso que estoy deseando decirte ( deciros )
Sé de antemano que muchos no llegaréis al final, como también se que algunos pasarán en silencio , no importa, pues solo es mi deseo desearos Felices Fiestas y que jamás dejéis de creer en la magia , no solo en Navidad , si no en cada paso , en cada latido de vuestras vidas .
Lo más escandaloso que tiene el escándalo es que uno se acostumbra. Simone de Beauvoir
A ciegas
tantean el espacio vacío
interpuesto entre los dos
Al miedo
le sueltan las sogas
a sus manos alas
En el cuarto
pintan el suelo
de tacto, de piel
de secretos
Libran batallas
cierran las puertas
Luego, regresan
siempre al vacío
siempre al miedo
siempre al cuarto
siempre mitad
Volverán
al espacio vacío
al secreto, al agujero
dejaran de ser lo que son
ahogados por ese vacío
que los separa
Todo era azul encima nuestro y bajo nuestros pies; a través del estrecho se percibía la costa africana. Él me abrazaba. Si me engañaras, me mataría. Si tú me engañaras, no tendría necesidad de matarme. Moriría de pena. Hace quince años. ¿Ya? ¿Qué son quince años? Dos y dos suman cuatro. Te amo, no amo a nadie sino a ti. La verdad es indestructible, el tiempo no la modifica en nada.
Lo cierto es que la vida es dura y peligrosa: que aquel que persigue su propia felicidad, no la alcanza; que el débil ha de sufrir; que quien solicita amor se verá decepcionado; que el glotón no quedará saciado; que quien busca la paz, encuentra la guerra; que la verdad es sólo para los valerosos; que la dicha es sólo para aquel que no teme la soledad; que la vida es sólo para aquel que no teme la muerte.
La mar
Azul infinita, continua y extraña
que entonas canciones de día
Y por las noches parece hablarme en sueños
con el coquetear de tus olas que dan alegría.
Disfruto el instante de tenerte a solas.
Unas goletas diviso lejanas.
Ancladas en el puerto de Tela.
Discreta tus olas, permiten verlas más bellas.
De repente el ruido aparece, en fila.
Los negros y negras jugando rayuela.
Corretean tus olas, que tocan sus pies
descalzos y bellos, ligeros y grandes
Y yo sin detenerme un instante siquiera.
Siento tu música cantarme al oído.
Con notas precisas que el sol adornara.
Entrando a mi alma y en mi cuerpo dormido.